Hay vicios y rutinas, conductas orales repetitivas, que tienen mala prensa. El bruxismo (el rechinar de dientes) o morderse las uñas son conductas que los padres censuran en sus hijos. Y sin embargo, tienen su lado positivo; son conductas que benefician al cerebro.
Según se desprende de una investigación de la Universidad del País Vasco, conductas orales repetitivas como el bruxismo, masticar chicle o morderse las uñas, que se realizan de forma automática o inconsciente en situaciones de elevada tensión emocional benefician al cerebro.
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